Cómo se vende el desarrollo WordPress
Un proyecto típico empieza con un tema a medida o un plugin que resuelve algo concreto. Entregas el código, el cliente lo revisa y después vienen los ajustes. El precio suele ser fijo por ese trabajo definido.
Cuando el sitio ya está en producción, la relación cambia. Pasas a un mantenimiento mensual: actualizaciones, copias de seguridad, pequeñas mejoras. Son facturas recurrentes, de importe más bajo, que se repiten todos los meses.
La factura que espera tu cliente americano
Una empresa en Estados Unidos no quiere pagar una factura internacional. Su departamento de cuentas por pagar está acostumbrado a transferencias ACH, wire en dólares y un formulario W-9 cuando hace falta. Si no puedes ofrecerle eso, tu factura se convierte en un caso especial.
PANORAMA payments emite la factura desde una empresa estadounidense. El cliente recibe un documento con todos los datos que necesita para pagarla como cualquier otra factura doméstica. No tiene que registrarse ni cambiar su proceso.
Cobrar el mantenimiento sin que se lo coma la comisión bancaria
El problema no es el proyecto grande de una vez. Es la factura de trescientos dólares al mes por mantenimiento. Si recibir una transferencia internacional te cuesta treinta dólares, pierdes el diez por ciento solo en el banco.
Con PANORAMA payments, el cliente paga en dólares a una cuenta de Estados Unidos. Tú recibes el dinero en tu país mediante transferencia bancaria, SEPA, SWIFT, Wise o monedas digitales, según lo que tengas disponible. Solo se cobra una comisión por pago recibido, no hay mensualidades.
Pagos recurrentes sin perseguir al cliente
El trabajo mensual de mantenimiento requiere una factura mensual. Si cada mes tienes que recordarle al cliente que pague, pierdes tiempo y la relación se desgasta. PANORAMA payments te permite describir el servicio una vez y emitir facturas periódicas por el mismo importe.
El cliente puede pagar desde cualquier país que no esté bajo sanciones, en once divisas. Eso incluye dólares, euros, libras, dólares canadienses, dólares australianos y francos suizos. El dinero siempre lo recibe la empresa estadounidense que actúa como comerciante de registro.
